Lista de laxantes y tratamientos médicos para el estreñimiento

Existen muchos tratamientos para el estreñimiento y el mejor enfoque se basa en una comprensión clara de la causa subyacente.

Laxantes y otros tratamientos para el estreñimiento

La fibra dietética (laxantes de volumen)

 La mejor manera de añadir fibra a la dieta consiste en aumentar la cantidad de frutas y verduras que se comen, aproximadamente un mínimo de cinco porciones de frutas y verduras todos los días. Sin embargo para muchas personas, la cantidad de frutas y verduras necesarias puede ser inconvenientemente grande o no puede proporcionar un alivio adecuado para el estreñimiento. En este caso, pueden ser útiles los suplementos de fibra.

La fibra se define como un material hecho por las plantas que no es digerido por el tracto gastrointestinal humano, de ahí que sea uno de los pilares en el tratamiento del estreñimiento. Muchos tipos de fibra se unen al agua y la mantienen presente dentro del intestino. La fibra le agrega volumen a las heces y el agua las ablanda, posibilitando que ocurran evacuaciones más frecuentes y sin molestias.

Existen diferentes fuentes de fibra y el tipo de fibra varía de una fuente a otra. Las fuentes más comunes de la fibra incluyen:

  • Las frutas y verduras
  • Trigo o avena
  • La semilla de psyllium (por ejemplo, Metamucil, Konsyl)
  • Metil celulosa sintética (por ejemplo, Citrucel)
  • Policarbofilo (por ejemplo, Equilactin, Konsyl)

A menudo el policarbofil se combina con el calcio, pero en algunos estudios, la fibra que contiene policarbofilo de calcio no ha sido tan eficaz como el policarbofilo sin calcio.

El aumento de los gases o flatulencia es un efecto secundario común de las dietas altas en fibra. Esto se produce debido a que las bacterias normalmente presentes en el colon son capaces de digerir la fibra en una pequeña medida, proceso que origina los gases como un subproducto.

Todas las fibras, sin importar su origen, pueden causar flatulencia, pero como las bacterias varían en su capacidad para digerir los diversos tipos de fibra, estos pueden producir diferentes cantidades de gas. Para complicar más la situación, la capacidad de las bacterias para digerir un tipo de fibra puede variar de individuo a individuo. Esta variabilidad hace que la selección del mejor tipo de fibra para cada persona sea más difícil, convirtiéndolo en una cuestión de prueba y error.

La fibra debe iniciarse con una dosis baja e ir aumentándola cada una o dos semanas, hasta que se logra el efecto deseado, ya sea en las heces o la flatulencia. Si se producen flatulencias, la dosis de la fibra se puede reducir durante unas pocas semanas y aumentar nuevamente más adelante. Generalmente se dice que la cantidad de gas que se produce disminuye cuando la fibra se ingiere por un período prolongado de tiempo.

Cuando se utilizan cantidades de fibra cada vez mayores, se recomienda consumir mayores cantidades de agua, por ejemplo, un vaso lleno con cada dosis. En teoría, el agua impide el endurecimiento de la fibra y la obstrucción del intestino.

Las personas con estrechamientos (estenosis) o adherencias (tejido cicatrizado de una cirugía anterior) en sus intestinos no deben utilizar la fibra, a menos que lo haya discutido con su médico. Por otra parte, los pacientes con diabetes deben tener cuidado con la selección de los productos que consumen para combatir el estreñimiento, ya que algunos laxantes de fibra contienen azúcar.

Los laxantes lubricantes

Los laxantes lubricantes contienen aceite mineral, ya sea como el aceite natural o una emulsión del aceite. El aceite se mantiene dentro de los intestinos, reviste las partículas de heces, y presumiblemente, impide la eliminación de agua en las heces. Esta retención de agua resulta en la formación de heces más blandas.

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El aceite mineral por lo general sólo se utiliza para el tratamiento del estreñimiento a corto plazo, ya que su uso a largo plazo tiene varias desventajas potenciales. El aceite puede absorber las vitaminas solubles en grasa en el intestino y, si se utiliza durante períodos prolongados, puede dar lugar a deficiencias de estas vitaminas. Esto es de particular preocupación en el embarazo, durante el cual es muy importante lograr el suministro adecuado de vitaminas para el feto.

En las personas muy jóvenes o muy mayores, en los que el mecanismo de la deglución no es fuerte o está afectado, pequeñas cantidades de aceite pueden entrar en los pulmones y causar un tipo de neumonía llamada neumonía lipídica.

El aceite mineral puede disminuir la absorción de algunos medicamentos como la warfarina (Coumadin) y los anticonceptivos orales, disminuyendo su eficacia. A pesar de estas desventajas potenciales, el aceite mineral puede ser eficaz cuando es necesario un tratamiento a corto plazo.

Laxantes emolientes (suavizantes de heces)

Los laxantes emolientes son generalmente conocidos como suavizantes, debido a que contienen un compuesto llamado docusato, que es un agente humectante capaz de mejorar la capacidad del agua para penetrar dentro del colon y mezclarse con las heces. Este aumento de agua en las heces produce lógicamente el ablandamiento de las mismas. Sin embargo, los estudios no han demostrado que el docusato por sí solo sea consistentemente eficaz para aliviar el estreñimiento.

Este tipo de laxantes a menudo se utilizan en el tratamiento del estreñimiento a largo plazo. Se puede tomar por una semana o más, para lograr mayor eficacia y si no se observa ningún efecto después de una o dos semanas, la dosis debe aumentarse.

Aunque el agente docusato generalmente es seguro, puede aumentar la absorción de aceite mineral y algunos medicamentos desde el intestino. El aceite mineral absorbido se acumula en los tejidos del cuerpo, por ejemplo, los ganglios linfáticos y el hígado, donde puede causar inflamación. No está claro si la inflamación tiene consecuencias importantes, pero en general no se recomienda la absorción prolongada de aceite mineral.

En general, el uso de laxantes emolientes no se recomienda junto con el aceite mineral o ciertos medicamentos recetados, sino que se utilizan comúnmente cuando hay una necesidad de suavizar las heces temporalmente y facilitar la defecación, por ejemplo después de una cirugía, el parto, ataques al corazón, para los individuos con hemorroides o fisuras anales.

Laxantes hiperosmolares

Los laxantes hiperosmolares son compuestos no digeribles, no absorbibles, que permanecen en el colon y retienen el agua que ya está en él, produciendo como resultado el ablandamiento de las heces. Los laxantes hiperosmolares más comunes son la lactulosa (por ejemplo, Kristalose), sorbitol y el polietilenglicol (por ejemplo, Miralax), y están disponibles sólo con receta médica. Estos laxantes son seguros para el uso a largo plazo y se asocian con pocos efectos secundarios.

Estos laxantes pueden ser digeridos por las bacterias del colon y convertirse en gas, lo que puede dar lugar a la distensión abdominal y flatulencias no deseadas. Este efecto es dosis-dependiente y menos probable con el polietilenglicol, por tanto, los gases pueden ser reducidos mediante la reducción de la dosis del laxante.

Los laxantes salinos

Los laxantes salinos contienen iones no absorbibles, tales como magnesio, sulfato, fosfato, citrato (citrato de magnesio, hidróxido de magnesio, fosfato de sodio). Estos iones permanecen en el colon y hacen que el agua drene dentro del mismo. Una vez más, el efecto es el ablandamiento de las heces.

Estos laxantes salinos actúan dentro de unas pocas horas, de ahí que los más potentes no deban ser utilizados sobre una base regular. Si con el uso de laxantes salinos se desarrolla un episodio de diarreas prolongadas y el líquido perdido no se sustituye por el consumo de líquidos, puede provocarse una deshidratación. De los laxantes salinos, el más leve y  más utilizado para el estreñimiento, es la leche de magnesia.

Los laxantes estimulantes

Los laxantes estimulantes hacen que los músculos del intestino delgado y el colon impulsen su contenido más rápidamente, así como también aumentan la cantidad de agua en las heces, ya sea mediante la reducción de la absorción del agua en el colon o por la secreción activa de agua en el intestino delgado.

Los laxantes estimulantes más utilizados contienen aceite de ricino, senna y aloe. Estos son muy eficaces, pero pueden causar deshidratación y pérdida de electrolitos, especialmente potasio, como resultado de diarreas severas. Además son más propensos a causar cólicos intestinales que otros tipos de laxantes. Existe la preocupación de que el uso crónico de laxantes estimulantes pueda dañar el colon y empeorar el estreñimiento.

Enemas

Existen diferentes tipos de enemas. Todos ellos, incluso el tipo más simple que es el enema de agua del grifo,  estimulan al colon para que se contraiga y elimine las heces, mediante la distensión del recto. Otros tipos de enemas tienen mecanismos de acción adicionales, por ejemplo, los enemas salinos hacen que el agua drene hacia el colon, los de fosfato estimulan los músculos del colon, los enemas de aceite mineral lubrican y ablandan las heces duras, mientras que los enemas de emolientes contienen agentes que las suavizan también.

Los enemas son particularmente útiles cuando existe retención, lo que significa que hay un endurecimiento de las heces en el recto. Para lograr los mejores resultados con su uso, se deben seguir al pie de la letra todas las instrucciones que vienen con el producto. Esto requiere la plena aplicación del enema, tomar la posición adecuada después que se ha insertado y ​​la retención del mismo hasta que se sientan calambres. Generalmente, la evacuación ocurre entre unos pocos minutos y una hora después de que se inserta el enema.

El uso de esta técnica debe ser ocasional en vez de regular, porque su uso frecuente puede causar perturbaciones de los fluidos y electrolitos en el cuerpo, especialmente los enemas de agua del grifo. No se recomiendan los enemas Soapsuds, ya que pueden dañar seriamente el recto.

Supositorios

Al igual que sucede con los enemas, los disímiles tipos de supositorios tienen diferentes mecanismos de acción. Existen supositorios con efecto estimulante, como los que contienen bisacodilo. Otros son supositorios de glicerina, de los cuales se cree que tienen efecto en la irritación del recto. La colocación del dedo en el recto cuando se inserta el supositorio, puede por sí sola estimular la defecación.

La combinación de producto

Existen muchos productos que combinan diferentes laxantes y que pueden ser convenientes y eficaces, pero como también contienen laxantes estimulantes, existe la preocupación por el daño colónico que puede derivarse del uso permanente de los mismos. Se recomienda no utilizarlos en tratamientos a largo plazo, a menos que el tratamiento no estimulante fracase.

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