Peristalsis (Peristaltismo): ¿Qué es? Función y 6 Pasos para Mejorarla

¿Qué es la peristalsis o peristaltismo?

La peristalsis, también conocida como peristaltismo, o simplemente movimientos intestinales, se refiere al conjunto de ondas provocadas por la contracción y relajación de las fibras musculares lisas que se encuentran a lo largo de nuestro sistema digestivo. Estos movimientos son involuntarios, lo que quiere decir que no tenemos control sobre ellos.

El tracto gastrointestinal está compuesto por la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. Estas partes están separadas entre sí gracias a la presencia de músculos especiales (esfínteres) que normalmente permanecen bien cerrados y que regulan el movimiento de los alimentos y residuos de una parte a otra. El proceso peristáltico comienza cuando ingerimos los alimentos, y se puede describir rápidamente en 5 pasos principales:

  1. La peristalsis comienza cuando los alimentos pasan desde la boca al esófago. Una vez allí, los fuertes movimientos hacen que el bolo alimenticio siga avanzando y pase directamente al estómago. Los músculos del esófago permanecen contraídos para evitar que la comida retroceda.
  2. En el estómago se inicia la digestión, de modo que la comida se transforma en una mezcla líquida bajo la acción de los jugos gástricos. Más tarde, el contenido estomacal es forzado a pasar a través de los intestinos.
  3. A continuación tiene lugar la absorción de los nutrientes; el peristaltismo en las paredes del intestino delgado (duodeno) hace que los nutrientes se desplacen de un lado a otro y sean absorbidos en el torrente sanguíneo.
  4. El proceso continúa en el intestino grueso (colon), donde se absorbe el agua del material alimenticio no digerido.
  5. Por último, la peristalsis favorece la excreción del material fecal hacia el exterior a través del recto y el ano.

Cuando la digestión es normal, el peristaltismo ocurre de manera rítmica y coordinada, sin embargo cuando la persona padece algún trastorno de la motilidad intestinal, su peristaltismo se altera.

¿Cuál es la función de la peristalsis?

Como se ha mencionado anteriormente, la peristalsis es el conjunto de contracciones y relajaciones radialmente simétricas (ondas peristálticas), que se propagan en una onda descendente a lo largo del tubo digestivo, pero esto también abarca, o se extiende, a los uréteres y los conductos biliares.

Dicho esto, el peristaltismo no solo se encarga de movilizar el paso de los alimentos a través del aparato digestivo, sino que tiene la función de mover la orina desde los riñones hacia la vejiga, y la bilis desde la vesícula biliar hacia el duodeno. ​De hecho, la linfa se mueve a través de los vasos linfáticos y el semen pasa al conducto deferente también gracias a los movimientos peristálticos del organismo.

Tipos de peristalsis

Cada parte del tracto gastrointestinal tiene una función única en la digestión y por tanto, tiene un tipo distinto de motilidad. Cuando la motilidad no es apropiada para una función digestiva específica, pueden surgir síntomas molestos, por ejemplo hinchazón, vómitos, estreñimiento o diarrea, dolor, pesadez estomacal y urgencia para defecar.

Peristalsis esofágica

La función principal del esófago es impulsar los alimentos ingeridos hacia el estómago. Esto se logra mediante la contracción secuencial o “peristáltica” del músculo circular en el cuerpo esofágico, junto a la relajación cronometrada de los esfínteres esofágicos superior e inferior.

La peristalsis esofágica puede iniciarse mediante la deglución (peristalsis “primaria”) o la distensión local (peristalsis “secundaria”). La fase inicial de la deglución es totalmente voluntaria; se mastica la comida, se mezcla con saliva y es transformada en un bolo antes de ser empujada hacia la faringe posterior con ayuda de la lengua. En este punto ocurre la activación de los receptores ubicados en la faringe posterior para iniciar la fase involuntaria de la deglución. Esta fase implica la contracción cuidadosamente secuenciada de numerosos músculos en la cabeza y el cuello.

El bolo alimenticio es empujado rápidamente hacia el esófago; al mismo tiempo se activan los músculos que levantan el paladar y que cierran y elevan la laringe para evitar la desviación del bolo hacia la nasofaringe y la laringe, respectivamente. El esfínter esofágico superior se abre casi inmediatamente después de la activación del reflejo de deglución para permitir el paso del bolo alimenticio; luego se cierra de inmediato para evitar su paso retrógrado.

Una vez que esta fase ha servido para impulsar el bolo alimenticio hacia el esófago, la fase esofágica de la deglución toma el control. Esto implica dos fenómenos principales: la contracción secuencial del músculo circular del cuerpo esofágico (provoca una onda peristáltica que empuja la comida hacia el estómago), y la relajación y apertura del esfínter esofágico inferior.

Peristalsis esofágica sintomática

La peristalsis esofágica sintomática, o peristalsis hipertensiva, es un trastorno en el peristaltismo del esófago. Quienes lo padecen experimentan ondas peristálticas (contracciones) en una secuencia normal, pero con una amplitud y presión muy elevadas. También se conoce como esófago en cascanueces, ya que el aumento de la presión durante el peristaltismo (mayor de 180 mmHg) ha sido comparado con la presión ejercida por un cascanueces mecánico.

La peristalsis sintomática suele causar dificultad para tragar, dolor torácico o disfagia, tanto con la ingestión de comidas sólidas como con los líquidos; eso no impide que algunos casos sean asintomáticos. El trastorno puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más común a partir de los 60 años.

Para diagnosticarla es necesario realizar un estudio de motilidad esofágica (manometría del esófago), ya que esta prueba permite evaluar la presión en varios puntos a lo largo del esófago. El examen mediante endoscopias y radiografías suele ser inútil pues generalmente se obtienen resultados normales.

No hay evidencias de que la peristalsis esofágica sintomática progrese con el tiempo o se asocie con otros problemas de salud. El tratamiento suele estar enfocado en lograr un alivio de los síntomas y reducir al máximo los principales factores de riesgo.

Entre los medicamentos más utilizados para tratar el esófago en cascanueces se encuentran los bloqueadores del canal de calcio (diltiazem) para relajar el esfínter esofágico inferior y aliviar la disfagia; los medicamentos de nitrato (dinitrato de isosorbida) tomados antes de las comidas para relajar el esfínter inferior y mejorar los síntomas; una combinación de belladona y fenobarbital tomada 3 veces al día para prevenir los síntomas fuertes;  los inhibidores de la fosfodiesterasa (sildenafil) para reducir el dolor; la trazodona (antidepresivo que reduce la sensibilidad visceral) para calmar el dolor de pecho.

El tratamiento endoscópico con toxina botulínica, o Botox, se puede usar para mejorar la disfagia asociada a una pérdida de peso involuntaria, pero su efecto es limitado sobre otros síntomas, por ejemplo el dolor. En ocasiones se emplea la técnica de dilatación neumática del esófago, la cual usa un balón de alta presión para estirar los músculos del esfínter esofágico inferior, pero igualmente su efecto sobre la motilidad no está del todo claro.

Por lo general al paciente también se le recomienda:

  • Bajar de peso
  • Seguir una terapia para reducir el reflujo esofágico
  • Evitar el consumo de bebidas muy frías o muy calientes

En pacientes que no muestran respuesta a estas opciones de tratamiento, y cuyos síntomas son demasiado graves, se puede valorar la cirugía, específicamente una miotomía de Heller. Durante este procedimiento se corta el esfínter esofágico inferior para permitir que los alimentos pasen directamente al estómago.

Peristalsis esofágica inefectiva o ineficaz

La motilidad esofágica inefectiva se refiere al transporte inefectivo del bolo alimenticio a través del esófago. Según las investigaciones [1], es una condición caracterizada por contracciones de amplitud baja a muy baja (<30 mmHg), principalmente debido al mal funcionamiento de la musculatura lisa del esófago. Suele estar asociada con la enfermedad por reflujo gastroesofágico y quienes la padecen a menudo se quejan de disfagia o acidez estomacal.

Entre las causas comunes de la peristalsis esofágica inefectiva se incluyen:

  • Tener una edad avanzada
  • Padecer de reflujo ácido durante mucho tiempo
  • Ser diabético
  • Padecer la acalasia, la esclerodermia, la polimiositis, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la enfermedad de chagas.
  • Usar ciertas drogas

Los síntomas de la peristalsis ineficaz pueden ser muy similares a los del reflujo gastroesofágico, por ejemplo acidez, disfagia, regurgitación, tos, mucosidad excesiva de la garganta, sensación de bulto en la garganta, ronquera, entre otros. El hecho de que estas molestias no mejoren con la medicación antirreflujo tradicional es una señal que ayuda a diagnosticar el trastorno peristáltico.

Los antiácidos y los inhibidores de la bomba de protones no suelen ayudar, pero se pueden prescribir para prevenir el daño esofágico adicional.

De manera general, se recomienda hacer algunos cambios en el estilo de vida para evitar el empeoramiento de los síntomas. Por ejemplo:

  • Comer porciones pequeñas y frecuentes. Es importante evitar las comidas copiosas, incluso las porciones medianas, ya que una parte de los alimentos puede permanecer en el esófago y desencadenar un episodio de tos, acidez, ardor de estómago, molestias en la garganta o aspiración de comida hacia los pulmones.
  • Nunca acostarse después de comer. Es mejor que pasen 2-3 horas antes de ir a la cama.
  • Consumir algún producto de alginato o gaviscon líquido después de las comidas, ya que esto evita el ascenso del contenido del esófago.
  • Cuando se tiene peristalsis esofágica inefectiva las pastillas pueden pasar mucho tiempo en el esófago y causar un daño significativo. Se recomienda tomar los medicamentos orales con abundante agua (12 oz) y permanecer en posición vertical durante 1 hora después de tomarlos. Es mejor utilizar formulaciones líquidas siempre que sea posible.
  • Comer sentado, en una posición completamente erguida. La gravedad puede ayudar a vaciar el esófago.
  • Evitar los alimentos ácidos, ya que pueden acumularse en el esófago y empeorar los síntomas.
  • Hacer ejercicio y bajar de peso, pero nunca es bueno ejercitarse después de las comidas.
  • Masticar y tragar un bocado a la vez, esperando 15 segundos después de cada deglución antes de iniciar la siguiente.

Peristalsis intestinal

El peristaltismo intestinal se observa tanto en el intestino delgado como en el intestino grueso.

Peristalsis del intestino delgado

En el intestino delgado, la estimulación local del músculo liso intestinal debido a la presencia de partículas alimenticias causa contracciones que parten desde el punto estimulado en ambas direcciones. En circunstancias normales, el progreso de la motilidad en dirección hacia la boca se inhibe rápidamente, mientras que las contracciones que se alejan de ella tienden a persistir.

El quimo (material resultante de la digestión en el estómago) necesita entre 3 y 5 horas para moverse a través del intestino delgado. Para ello, el intestino delgado experimenta contracciones segmentarias y ondas peristálticas; las contracciones segmentarias ocurren para distancias cortas, y las ondas peristálticas se producen a distancias variables para hacer que el quimo se mueva a lo largo del intestino delgado.

Peristalsis del colon

Por su parte, la peristalsis del intestino grueso demora entre 18 y 24 horas para pasar el material a través del mismo. En este caso se producen movimientos de masa (contracciones peristálticas fuertes en los músculos circulares del colon transverso y descendente), aproximadamente 3 o 4 veces cada día. Cada movimiento de masa se extiende más de 20 cm y mueve el contenido del colon una distancia considerable hacia el ano.

Estos movimientos son estimulados por la irritación o distensión del colon, por reflejos locales en el plexo entérico y la estimulación parasimpática intensa. Ellos son los responsables de la distensión repentina del recto que desencadena la defecación.

Pensar en los alimentos u olerlos, la distensión del estómago y el movimiento del quimo hacia el duodeno son los principales factores que estimulan los reflejos gastrocólicos y duodenocólicos, es decir cambios locales que pueden estimular los movimientos de masa en el estómago y el duodeno, respectivamente.

El reflejo de defecación que elimina las heces no digeridas del cuerpo es un reflejo espinal desencadenado por la distensión del recto; el músculo liso del esfínter anal interno se relaja, las contracciones peristálticas empujan el material fecal desde el recto hacia el ano y al mismo tiempo, el esfínter anal externo se relaja conscientemente si la situación es adecuada.

Nota: cabe señalar que la defecación se puede iniciar mediante contracciones abdominales conscientes y movimientos espirales dirigidos contra una glotis cerrada (maniobra de Valsalva).

Condiciones de salud que pueden afectar el peristaltismo

En sentido general, cualquier alteración en el tránsito de los alimentos y secreciones dentro del tracto digestivo puede considerarse un trastorno de la motilidad, y por tanto puede afectar el peristaltismo. A menudo los médicos se refieren al trastorno de la motilidad como si fuera la causa de los síntomas, pero en realidad suele ser todo lo contrario; en la mayoría de los casos se trata de un efecto, no de una causa.

Según publicaciones de la Universidad de Medicina de Washington [2] y de la Fundación Intenacional para Trastornos Gastrointestinales [3], las condiciones médicas que pueden perjudicar la peristalsis son:

Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): ocurre cuando la cantidad de jugo gástrico que refluye hacia el esófago excede el límite normal. Esto causa síntomas muy molestos, problemas digestivos e incluso puede llegar a afectar seriamente la mucosa esofágica.

Síndrome del intestino irritable (SII): es un trastorno funcional gastrointestinal caracterizado por el dolor abdominal y la alteración de los hábitos intestinales, en ausencia de una patología orgánica específica y única.

Gastroparesia: es un trastorno en el cual el estómago tarda demasiado en vaciar su contenido. Por lo general no hay obstrucción o bloqueo evidente en el tracto gastrointestinal. La mayoría de las personas con gastroparesia experimentan náuseas, vómitos, dolor estomacal, hinchazón, plenitud después de comer o saciedad temprana, incapacidad para terminar una comida, entre otros síntomas.

Espasmo esofágico distal: anteriormente conocido como espasmo esofágico “difuso”, esta condición se caracteriza por la presencia de contracciones irregulares y no coordinadas a lo largo del esófago inferior, que impiden el avance de los alimentos hacia el estómago. Los espasmos causan dolor fuerte en el pecho, dificultad para tragar, sensación de ardor o nudo en el pecho.

Pseudo-obstrucción intestinal (síndrome de Ogilvie): es un síndrome clínico provocado por la propulsión intestinal ineficaz, que se caracteriza por causar síntomas y signos de obstrucción intestinal en ausencia de una lesión oclusiva de la luz intestinal.

Incontinencia fecal: se refiere al paso involuntario de la materia fecal, posiblemente debido a causas como la debilidad de los músculos del esfínter anal, la pérdida de sensación de plenitud rectal, la diarrea, el estreñimiento, o a la rigidez rectal.

Estreñimiento crónico: el estreñimiento está asociado a los movimientos intestinales poco frecuentes (generalmente menos de 3 por semana), el paso de heces duras y la dificultad para defecar.

Acalasia: este es un trastorno de la motilidad esofágica en el que la persona carece de peristalsis dentro del cuerpo del esófago; el esfínter esofágico inferior no se relaja para permitir que la comida ingrese al estómago. Los síntomas comunes incluyen dificultad para tragar (tanto líquidos como sólidos), regurgitación, vómitos, pérdida de peso y molestias atípicas en el pecho.

Esófago en “cascanueces”: esta condición está marcada por contracciones musculares de alta presión, que pueden ser intermitentes y ocurrir en presencia o ausencia de alimentos. Una o más contracciones demasiado fuertes pueden detener la comida en el esófago.

Esfínter esofágico inferior hipertensivo: en este caso el esfínter se relaja normalmente durante la deglución, pero se encuentra bajo gran presión en reposo. Los pacientes suelen experimentar dolor de pecho y disfagia.

¿Cómo mejorar la peristalsis de forma natural? 6 Pasos para acelerar un tránsito gatro-intestinal lento

Presta atención a lo que comes. La alimentación es el punto clave cuando se trata de mejorar el peristaltismo. Es muy importante que consumas alimentos ricos en fibra sobre una base regular. Entre las mejores opciones se encuentran las frutas (kiwi, ciruela, manzana, piña, papaya, naranja, aguacate), los vegetales (espárragos, espinacas, lechugas, zanahorias, brócoli), las legumbres (garbanzos, lentejas, frijoles), los granos integrales (arroz integral, avena, quinoa), las semillas (chía, linaza, sésamo, girasol) y los frutos secos (almendras, nueces). Reduce el consumo de alimentos procesados, altos en harinas refinadas y carentes de fibra dietética.

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Suplementa tu alimentación. Es muy recomendable tomar suplementos de fibra, ya que esta promueve la peristalsis al mantener el agua en los intestinos y aportar mayor volumen a las heces. La fibra es un remedio seguro para producir movimientos intestinales regulares de forma natural. Así mismo, es importante tomar suplementos probióticos / prebióticos para favorecer la buena salud y el funcionamiento constante de los intestinos. Nota: algunos alimentos como el yogurt, el kéfir, el chucrut, entre otros, son buenas fuentes de probióticos.

Acostúmbrate a beber abundante agua durante el día. Mantenerse bien hidratado es fundamental para impulsar el paso de los alimentos y evitar que las heces se endurezcan en el intestino. Comienza a beber agua desde que te levantas en la mañana; nada mejor que beber un vaso de agua tibia con limón en ayunas para poner las cosas en movimiento.

Mantente activo. Tener una vida sedentaria te pone en mayor riesgo de desarrollar problemas de motilidad intestinal. Realiza alguna actividad física todos los días, al menos durante 30 minutos. Cualquier ejercicio te puede ayudar, ya sea caminar, correr, montar bicicleta, hacer aeróbicos; algunos estiramientos de yoga y ejercicios de Pilates también son ideales para movilizar el tránsito intestinal. Evita pasarte muchas horas sentado durante el día.

Nunca ignores el deseo de ir al baño. Este es uno de los peores hábitos que afectan la peristalsis. Siempre que sientas la necesidad de ir al baño, hazlo de inmediato. De hecho es muy recomendable crear una rutina, acudiendo al baño aunque no tengas muchas ganas. Trata de tener un movimiento intestinal a la misma hora todos los días.

Prueba la magia de algunos remedios caseros. Algunos remedios son realmente efectivos para impulsar la motilidad intestinal, sobre todo en casos de estreñimiento con heces duras o tránsito demasiado lento. Beber jugo natural de aloe vera en ayunas o simplemente tomar pequeños trozos de su sabia ayuda a hidratar y mover el contenido de los intestinos. Así mismo, se recomienda beber agua tibia en ayunas, preparar infusiones de hierbas con efecto digestivo (menta, manzanilla, malva, regaliz) o tomar una cucharada de aceite de oliva antes del desayuno.

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